Sin palabras buenas.
Deja que te hable
porque si no hablo
los planetas se verán tristes
y débiles junto a las farolas y el progreso
y todas esas cosas que
invitan a no hablar.
Te lo exijo, te lo pido
te lo imploro, te lo canto,
no me des los buenos días
como antes
porque los días ya no son buenos
ni malos
son diferentes y a veces
un poco insoportables.
Así me quedo, y permanezco,
mas no por no sentir,
que por sentir ya siento
cada patada, cada momento,
cada náusea, siento los lamentos
profundos como mañanas grises
en la montaña gitana.
Deja que te hable,
deja de pensar por un momento
que soy un idiota,
que hablo sin decir nada,
que así es como lo quiero.
Te digo Ven,
te digo Escucha,
grito ¡Copón, acércate!
Y cuando ya estás aquí,
de repente huele a incertidumbre,
a luz de lumbre
y a ascuas de poesía.
Me ha gustado tu casa, sobretodo la habitación del tipo que colgó su chaqueta en el televisor.
ResponderEliminarVolveré.
Un saludo.
Muchas gracias, esta casa tiene todas sus puertas (y ventanas) abiertas. Siempre. Salud!
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