Hoy es día doce
del mes doce
del año doce.
Hoy me he sentido mal
y me he sentido un poco mejor.
Pero no es eso, no,
eso sólo es un acorde mayor.
Arruinado, desposeído,
libre garza en su agua verde
o libre viento de Diciembre
que se cuela por debajo
de las puertas,
de los abrigos,
de las ganas de vivir.
Pero no es eso, no,
eso sólo es un escudo de hojas secas.
El noticiario nos obliga,
nos obligamos como se obliga
al cerdo a cebarse en primavera.
Mis papás me miran raro,
pero eso no les impide seguir
con un suicidio de nadas
y de algos, de trasvase de
temas y problemas, en un
mundo expectante,
combustible fósil y con corazones
increíblemente existentes.
Pero no es eso, no,
eso sólo son circunstancias oxidables.
Lo que sí es,
es que ando perdido,
verdaderamente lo ando.
No poder sino tirar faroles,
en apuestas de orgullos y
premios distantes.
Distancia, eso es,
como distantes son los bosques caducifolios
y las percepciones deformadas
de una realidad blanca y azul,
en algún lugar donde, uruguayo,
la indiferencia sea una obscenidad
jueves, 13 de diciembre de 2012
domingo, 18 de noviembre de 2012
Pregúntale al polvo.
Él sabía que hay algo más insoportable que el hecho de estar muerto, y eso es la espera en el pelotón de fusilamiento, aguardando a que una bala le reventara el hueso frontal del cráneo, que viajara por su cerebro desgarrándolo y que se incrustara en la pared tras haberle perforado la nuca.
-Lo peor no es caer desplomado, sino el estado en el que llegas al suelo.- Me decía.
-Lo peor no es que tu cuerpo permanezca inerte, sino sentir que sigues con vida.
-Lo peor es luchar por que las lágrimas no te ahoguen mientras esperas el tiro de gracia.
domingo, 4 de noviembre de 2012
Vacas Sagradas.
Se sentó, encendió el cigarrillo que le iluminaba tenuemente la cara llena de marcas y cicatrices. La penumbra hacía parecer que lo que iba a decirme era importante.
-Escucha -comenzó- , quiero que me prestes un poco de atención, y así te ayudaré a ordenarte un poco, que empiezas a darme bastante lástima. No me des las gracias, solo te estoy dando el golpe de gracia como haría el cazador con su presa.
No hablé. Solo me quedé mirándole y tragué saliva.
-Disfrutas de tu propio sufrimiento. Eso ya lo sabes. Son muchas las personas a las que sus vidas les parecen tragedias, y se mueren por que continúen siéndolo. Sin sufrimiento no hay estímulo, no hay un mal mayor ante el que pelear para seguir levantándose todos los días. Un mal o un obstáculo que puede ser creado por los Buscadores de Tragedias o que, si hay suerte, puede venir dado por factores externos.
Tu caso no es especial, formas parte de un colectivo de gente que sufren el hándicap de creerse malditos. Digo hándicap, porque obviamente no te diferencias en nada de aquellas otras personas que son felices aplicando la definición de estabilidad a sus vidas controladas y redundantes. Esas personas son felices como Vacas Sagradas pastando en el Sur de la India. Y hay otras personas como tú que se alimentan de su propio drama personal, y si éste no existe hacen lo que sea por experimentarlo. Necesitan sentirse mártires y no son más que un montón de desgraciados con delirios de mártires. He de confesarte que me parece de lo más decadente.
Cuando quieras darte cuenta estarás en una habitación como esta, viejo, solo, y con la sensación de que tienes el estómago lleno de una mezcla de brasas, cenizas y mierda. No serás joven nunca más, y tu pueril sensación de mártir habrá sido sustituida por la sensación de una vida malgastada. Pero también acepto que cuestiones el término de felicidad y si deberías aspirar a ella en tu vida. La felicidad solo es una meta más a la que aspirar, lo reconozco, pero es que se habla tanto de ella que a veces nos pierde la tradición...
En tus manos está ser el protagonista de tu obra dramática o el protagonista de una vida no tan dramática. No te intento convencer de nada. Solo quiero que dejes de engañarte y lo aceptes, sabes que me limito a dar mi opinión y que odio hablar en términos absolutos.
-Y es verdad, odiaba hablar en términos absolutos-.
lunes, 29 de octubre de 2012
8 AM.
El Individuo en Fase de Instrucción estaba atónito ante la inmensa tristeza que rezumaba el autobús de línea de las 8 de la mañana.
El Individuo en Fase de Instrucción observaba cómo los Individuos Instruidos evitaban el contacto visual y cómo intentaban aislarse unos de otros mientras se dirigían a sus empleos, a sus institutos, a la oficina del paro.... Al Individuo en Fase de Instrucción le parecía increíble que a los Individuos Instruidos les gustase levantarse a las 6 de la mañana, con el objetivo de trabajar para algún otro y obtener un dinero con el que comprar bienes necesarios y bienes ahora necesarios.
El Individuo en Fase de Instrucción los admiraba a todos ellos. Admiraba su entrega incondicional a lo rutinario, al estar ocupados en tareas prediseñadas y a los horarios de comidas, siestas y sueños.
Admiraba cómo manifestaban su felicidad por hacer aquello para lo que habían nacido, su satisfacción y sus vidas perfectamente ordenadas y simétricas.
Eran Individuos Instruidos.
Eran Fantasmas Resignados y Felices.
Así el Individuo en Fase de Instrucción descubrió que para ser Feliz hay que Resignarse.
Hay que resignarse a ser feliz.
El Individuo en Fase de Instrucción observaba cómo los Individuos Instruidos evitaban el contacto visual y cómo intentaban aislarse unos de otros mientras se dirigían a sus empleos, a sus institutos, a la oficina del paro.... Al Individuo en Fase de Instrucción le parecía increíble que a los Individuos Instruidos les gustase levantarse a las 6 de la mañana, con el objetivo de trabajar para algún otro y obtener un dinero con el que comprar bienes necesarios y bienes ahora necesarios.
El Individuo en Fase de Instrucción los admiraba a todos ellos. Admiraba su entrega incondicional a lo rutinario, al estar ocupados en tareas prediseñadas y a los horarios de comidas, siestas y sueños.
Admiraba cómo manifestaban su felicidad por hacer aquello para lo que habían nacido, su satisfacción y sus vidas perfectamente ordenadas y simétricas.
Eran Individuos Instruidos.
Eran Fantasmas Resignados y Felices.
Así el Individuo en Fase de Instrucción descubrió que para ser Feliz hay que Resignarse.
Hay que resignarse a ser feliz.
viernes, 27 de abril de 2012
Era de la soledad.
En este siglo veintiuno no son pocas las voces que hablan de la era de la tecnología como la era de la soledad; aducen a chats, páginas de citas y redes sociales como causas de la segregación física que estamos viviendo. Por supuesto esto es una realidad, pero las causas son mucho más profundas:
Los que defienden las nuevas tecnologías como medio para, como se suele decir, "socializar", están del todo en lo cierto. Redes sociales implican que la gente se organice solita en grupos en base a sus gustos y preferencias (algo muy jugoso para la venta de productos específicos), y que los miembros de estas organizaciones se "relacionen" entre sí, pero hay que resaltar que la gran mayoría de estas relaciones no pasan de lo cibernético.
Hago énfasis en los términos "socializar" y "relacionar" porque me parece remarcable el drástico cambio que ha sufrido la connotación de estas palabras...
Pero además de lo meramente tecnológico, el modelo social y cultural ha cambiado radicalmente. Pocos jóvenes apostamos por el modelo familiar tradicional, y hasta parece que se vea la clásica familia de marido mujer e hijos como algo anacrónico.
Las políticas de empresas y Estados miran con buenos ojos el hiperindividualismo; el número de pisos ocupados por una sola persona crece exponencialmente sobre todo en grandes ciudades, y vivimos bombardeados por los dictámenes de la moda que ensalza el autoculto y la perfección individual, páginas de chat que convierten nuestras preferencias sexuales en ecuaciones de búsqueda, sin hablar de las miles de páginas porno que ofrecen la autosatisfacción por el módico precio de 0 euros.
La globalización está acercando culturas, pero la humanidad nunca ha estado tan lejana de sí misma.
¿Está el hombre occidental siendo arrastrado por diferentes factores hacia una egolatría que le impida compartir sentimientos humanos con otras personas?
Los que defienden las nuevas tecnologías como medio para, como se suele decir, "socializar", están del todo en lo cierto. Redes sociales implican que la gente se organice solita en grupos en base a sus gustos y preferencias (algo muy jugoso para la venta de productos específicos), y que los miembros de estas organizaciones se "relacionen" entre sí, pero hay que resaltar que la gran mayoría de estas relaciones no pasan de lo cibernético.
Hago énfasis en los términos "socializar" y "relacionar" porque me parece remarcable el drástico cambio que ha sufrido la connotación de estas palabras...
Pero además de lo meramente tecnológico, el modelo social y cultural ha cambiado radicalmente. Pocos jóvenes apostamos por el modelo familiar tradicional, y hasta parece que se vea la clásica familia de marido mujer e hijos como algo anacrónico.
Las políticas de empresas y Estados miran con buenos ojos el hiperindividualismo; el número de pisos ocupados por una sola persona crece exponencialmente sobre todo en grandes ciudades, y vivimos bombardeados por los dictámenes de la moda que ensalza el autoculto y la perfección individual, páginas de chat que convierten nuestras preferencias sexuales en ecuaciones de búsqueda, sin hablar de las miles de páginas porno que ofrecen la autosatisfacción por el módico precio de 0 euros.
La globalización está acercando culturas, pero la humanidad nunca ha estado tan lejana de sí misma.
¿Está el hombre occidental siendo arrastrado por diferentes factores hacia una egolatría que le impida compartir sentimientos humanos con otras personas?
viernes, 2 de marzo de 2012
Microuniverso
Habitación en una penumbra rojiza con resplandores azules, música de salón francés, tapices, pósters y humo dulce procedente del incendio de un alma, cuya autoría hasta el propio inquilino desconoce.
Sonrisas de medio lado meritoriamente inexpresivas, miradas vacías rezumando tedio, paseos apresurados, papeles pisoteados y mendigos que miran a los ojos.
Sonrisas de medio lado meritoriamente inexpresivas, miradas vacías rezumando tedio, paseos apresurados, papeles pisoteados y mendigos que miran a los ojos.
Compras de navidad; ancianos sentados mirando el reflejo de un sol invernal sobre el pavimento, alimentando sus últimos días con recuerdos y viejas glorias.
Realidad banal, tranquilidad comprada y subterfugios rutinarios, buenas maneras y sádicos pensamientos.
Hastío que se abre en odio, cansancio que incita a ver todo brillar en la orgía de Vulcano y a reducir el escenario de la vida a cenizas.
Cenizas tan grises como edificios recién edificados, en los que los sueños traicionan a los que se reprimen inconscientemente. Los cazones sueñan con el olor a tierra recién arada, con la mirada curtida del campesino y el tomar aire entre almendros; el río que corta la respiración, los poemas que erizan el vello y las patadas que quitan las ganas de comer.
Desesperadas miradas a la bóveda ansiosas de dioses, paz y satélites.
Realidad banal, tranquilidad comprada y subterfugios rutinarios, buenas maneras y sádicos pensamientos.
Hastío que se abre en odio, cansancio que incita a ver todo brillar en la orgía de Vulcano y a reducir el escenario de la vida a cenizas.
Cenizas tan grises como edificios recién edificados, en los que los sueños traicionan a los que se reprimen inconscientemente. Los cazones sueñan con el olor a tierra recién arada, con la mirada curtida del campesino y el tomar aire entre almendros; el río que corta la respiración, los poemas que erizan el vello y las patadas que quitan las ganas de comer.
Desesperadas miradas a la bóveda ansiosas de dioses, paz y satélites.
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