El Individuo en Fase de Instrucción estaba atónito ante la inmensa tristeza que rezumaba el autobús de línea de las 8 de la mañana.
El Individuo en Fase de Instrucción observaba cómo los Individuos Instruidos evitaban el contacto visual y cómo intentaban aislarse unos de otros mientras se dirigían a sus empleos, a sus institutos, a la oficina del paro.... Al Individuo en Fase de Instrucción le parecía increíble que a los Individuos Instruidos les gustase levantarse a las 6 de la mañana, con el objetivo de trabajar para algún otro y obtener un dinero con el que comprar bienes necesarios y bienes ahora necesarios.
El Individuo en Fase de Instrucción los admiraba a todos ellos. Admiraba su entrega incondicional a lo rutinario, al estar ocupados en tareas prediseñadas y a los horarios de comidas, siestas y sueños.
Admiraba cómo manifestaban su felicidad por hacer aquello para lo que habían nacido, su satisfacción y sus vidas perfectamente ordenadas y simétricas.
Eran Individuos Instruidos.
Eran Fantasmas Resignados y Felices.
Así el Individuo en Fase de Instrucción descubrió que para ser Feliz hay que Resignarse.
Hay que resignarse a ser feliz.