domingo, 6 de enero de 2013

Medios.

Vimos por una pantalla de televisión un resumen anual como los que suelen hacer los informativos a finales de Diciembre. Sonrió y me miró. Se quitó la chaqueta y cubrió la televisión con ella. Ante la mirada atónita de los allí presentes, se puso de pie en su banqueta y dijo:

-Bonne soirée damas y caballeros, tengo una pregunta para ustedes ¿Por qué veis en la televisión este resumen anual de fin de año? -Nadie respondió durante unos segundos, pero, tras un leve murmullo, algunos contestaron-.

-Porque lo están poniendo en la tele. -Decía un abuelo-.

-Porque explica lo que ha sucedido este año en el mundo. -Respondía una cuarentona ofendida-.

-Error. Lo estáis viendo porque por un lado os entretiene, tal y como os podría entretener ver una película o un programa de preguntas y respuestas, pero por otro lado porque estar al día os reconforta.

-Se bajó de la banqueta y cerró los ojos. Todo el mundo lo observaba en silencio. Cuando los primeros murmullos y desaprobaciones se dejaron sentir, comenzó su monólogo, aún con los ojos cerrados:

-"Dale a la gente concursos que puedan ganar recordando la letra de las canciones más populares, o los nombres de las capitales de Estado o cuánto maíz produjo Iowa el año pasado. Atibórralos de datos no combustibles, lánzales encima tantos “hechos” que se sientan abrumados, pero totalmente al día en cuanto a información. 
Entonces, tendrán la sensación de que piensan, tendrán la impresión de que se mueven sin moverse. Y serán felices, porque los hechos de esta naturaleza no cambian. 
No les des ninguna materia delicada como Filosofía o Sociología para que empiecen a atar cabos. Por ese camino se encuentra la melancolía. Cualquier hombre que pueda desmontar una pantalla de televisión y volver a armarla luego, es más feliz que cualquier otro que trate de medir, calibrar y sopesar el Universo, que no puede ser medido ni sopesado sin que un hombre se sienta bestial y solitario". 

-Estaba recitando un fragmento de Bradbury, pero los pobladores del bar parecían desconocerlo, porque se agitaron en sus bancas, reconocieron que, efectivamente, el hombre de la banqueta estaba loco o borracho, y siguieron con sus conversaciones y sus cigarros.

-¿Ves? -Me dijo de repente, abriendo los ojos y mirándome como un padre mira a su hijo.- Nadie de los aquí presentes se ha molestado en responderme, ni siquiera en recordarme que esas palabras no son mías. Mantente a flote, por encima de todo procura siempre estar en la superficie, o la masa te asfixiará. No cedas a la locura general y aprende a discernir lo banal de lo merecedor de tu tiempo.

Cogió la chaqueta de encima de la televisión y poco después nadie reparó en su ausencia.


Do yourself a favor: Become your own savior. - Johnston

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