Somos algas oscuras y esperamos
a que el semáforo se ponga en verde.
Las caras pálidas y enjutas de los primeros
guardianes, las manos en los bolsillos y el paso alquitranado que se funde con
el universo a medio atornillar. Los padres apresurados parecen suplicar
clemencia a algún dios implacable, y sus hijos los hacen volver en sí tirando el
desayuno por el suelo. Creo que me repito y me mareo, pero a uno siempre le
despiertan unas palabras los rostros de principios de invierno, con sus ceños
fruncidos como acantilados de Centroamérica, con sus miradas plateadas y
definitivamente inexpugnables.
A veces veo alguna
excepción, alguna melena que cae como un rayo en el océano y salva la mañana de
Noviembre. Sigo el fulgor y casi lo huelo, pero nadie me alienta y pierdo el
rastro. Ojalá no caminase tan lento.
Ojalá tuviese prisa, pero no me apetece apartarme aún del frío. Siempre dije que el frío
despertaba los sentidos y endulzaba la amargura. Los mejores fuegos arden en la
nieve, pienso. Y se me vienen a la cabeza las hogueras donde arden los
neumáticos que alguna vez calzaron todos estos coches que se agolpan de repente.
Los hombres parados vocean, gritan y carcajean mostrando sus dientes llenos de
calcio, mientras hablan por teléfonos móviles. Se ríen porque saben que son
testigos y herederos, pero sobre todo ejecutores, se ríen porque perciben el
fin, tan inminente como cualquier otro fin. No se termina de nublar la mañana
de hoy, dicen los viejos, siempre viejos y agradecidos, que se saludan con
profusión por haber inaugurado un frío nuevo. Un frío que se cuela por debajo
de las puertas y asalta las esperanzas recién descubiertas de los negros que
duermen al calor de las baldosas.
En el fondo
todos peleamos. Camino junto a resueltos gladiadores que ganan tiempo a
empellones para luego perderlo abrazados. Comprendo entonces que nadie podrá
nunca juzgarlos por sus actos. Son ellos los que pelean en el suelo y sus
dioses están ya muertos, enterrados y plañidos. Están condenados y con cada mañana llega una nueva redención.
