miércoles, 21 de septiembre de 2011

Destino.

Bien. Destino. Esa palabra tan recurrente en momentos de duda y debilidad, esa palabra tan complaciente y edificante... A lo largo de los siglos ha sido el refugio de los desesperanzados, la providencia del cura en su sermón y una ilusión que hacía la vida más llevadera.

Pues bien, esto se ha acabado. El concepto de destino tal y como lo concebimos, como una fuerza inevitable que nos conduce a algo que estamos obligados a vivir, no existe. Y no lo digo yo, lo dice la mecánica cuántica:

Si tenéis tiempo os aconsejo darle un tiento al vídeo, y si no, seguid más abajo.



La física cuántica, una ciencia más bien moderna, está cobrando cada vez más importancia en el campo de investigación físico, a pesar de estar en sus comienzos.
Varias investigaciones sostienen resultados insólitos, tales como la llamada "Superposición" o el "Entrelazamiento" atómico. La primera teoría defiende que los átomos y las partículas subatómicas no ocupan un lugar definido en el espacio, es decir, pueden estar físicamente en varios lugares a la vez, sin embargo, al medir con precisión la trayectoria y posición de un átomo vemos que ocupa un único lugar y que en efecto, hay una única partícula. La teoría sostiene que sólo logramos captar un instante del movimiento del átomo, no siendo capaces de predecir la trayectoria que está llevando ese cuerpo a lo largo del tiempo.
El "Entanglement" o Entrelazamiento nos muestra algo aún más asombroso: Dos átomos pueden comunicarse o intercambiar información instantáneamente, aunque el espacio que les separe sea de miles o incluso millones de kilómetros. Esta explicación demuestra fenómenos tales como la orientación de los animales en los ciclos migratorios; algunas aves por ejemplo poseen moléculas en el interior de sus ojos que están "entrelazadas" de algún modo con el campo magnético de la Tierra, pudiendo así orientarse en todo momento en el espacio.
El físico Vlatko Vedral también defiende, entre otras cosas, una nueva visión de la realidad, un universo compuesto por paquetes de información además de la energía y la materia.

Todas estas teorías nos llevan a la Incertidumbre. Muy poco o nada sabemos del universo que nos rodea, no podemos determinar con certeza la ubicación de un objeto (Superposición) y dos átomos pueden influirse instantáneamente estén donde estén (Entrelazamiento). Esto parece un ataque a nuestro sentido común, ya que tenemos bien asentado que la realidad es medible y pronosticable, que todo tiene una causa y su efecto (determinismo). Pero la física cuántica nos muestra lo contrario: la realidad como un conjunto de átomos y fenómenos que se suceden aleatoria y desordenadamente.

Si nuestra concepción determinista de la realidad es dudosa, ¿Qué hay de nuestra concepción del futuro, del devenir, del destino? ¿Queda claro, no?

No estamos predestinados a nada, las cosas no "suceden por algo", simplemente suceden, no estamos entregados a un destino inexorable e imparable que nos arrastra y ante el cual sólo debemos someternos. No está en manos de Dios nuestro destino, nosotros y únicamente nosotros somos los dueños y responsables de nuestra propia existencia.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Tarde homicida.

Esta es una de esas tardes en las que me suicidaría si tuviese una pistola en la mano, o mejor aún, vaciaría el cargador en cabezas anónimas.

¿Qué coño tenemos que hacer aquí? ¿Por qué somos tan cobardes, todos escondidos en nuestros agujeros esperando a morir? ¿Para qué sacrificarse por nada? ¿Qué merece la pena?
Odio esta pasividad, esta soledad y la sensación de que existe un mundo cuya belleza no merecemos percibir. Por merecer, no merecemos nada. Nada tenemos y nada merecemos. Este es nuestro legado y nuestro futuro, una existencia aborrecible y sometida al poder de unos pocos, una vida bajo órdenes y directrices, bajo engaños y farsas que ponen a prueba nuestra propia estupidez.
Y no hacemos nada, nos resignamos a esta ingente tristeza y la llamamos vida. Creemos tener fórmulas para la felicidad, creemos que la felicidad es alcanzable de un modo inmediato, que si compramos un coche la felicidad vendrá con él totalmente gratis. Creemos ser importantes, porque nuestros dirigentes nos hablan de lo importantes que somos.

Todo es falso. El sistema plutócrata en el que estamos inmersos es un mal teatro, una obra en la que los personajes son los dirigentes, el público lo forman los económicamente pudientes y nosotros, el resto, somos el decorado. Pero tranquilo, ningún miembro de la obra dramática es feliz, sólo lo creen, pero tarde o temprano se dan cuenta de lo equivocados que están.

Y puedes decir lo que quieras pero no me digas que esto no es cierto, no me digas que no te das cuenta de lo absurdo de esta vida, de lo reducida que ha quedado en estos dos últimos siglos.
Pero claro, esto es la evolución. ¿La evolución hacia qué?

Hacia nuestra propia destrucción.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Libertad

Sujeto A- ¿Qué consideras libertad, Dean?

Sujeto B- Hacer lo que se quiera y cuando se quiera.

A -Sí, eso suena tan romántico como convencional, pero hablemos de un sentido de libertad un poco más profundo, ¿De acuerdo?.

B -Bien, alguien es libre cuando no quiere depender de nada salvo de sí mismo, cuando puede hacer lo que le venga en gana cuando le apetezca, sea la cosa que sea.

A-Bueno esto me da que pensar que para ser libre no puedes tener apego hacia nada o nadie que "ate" tus salvajes sentimientos.

B-No exactamente, creo que puedes mantener tus afecciones y aficiones, sin embargo no debes dejar que éstas posean tu vida.

A-Bien, centrémonos en lo social, ¿hablamos de una existencia totalmente egoísta?

B-En absoluto. Si realmente amas o aprecias a alguien, de tu propio interior surgirá el deseo de estar en compañía de esa persona, de satisfacerla y de compartir momentos con ella. Creo que tenemos una falsa visión de la idea de Amistad. Hablamos de amistad muy fácilmente y hay que saber diferenciar las personas que pasan por tu vida de las personas que forman parte de ella. Las verdaderas amistades son capaces de respetar tu propia libertad y, lo mejor de todo, no se alimentan de gustos coincidentes ni de visitas periódicas, permanecen latentes el tiempo que sea necesario.

A- Eso da vía libre a tu propia libertad ¿no es así?

B- Exacto, las relaciones sinceras no son una atadura, siempre que no hablemos de familia e hijos, pero de eso no hablaremos porque no somos personas casadas y odiamos a esos mocosos malcriados.

A- Hm. Bueno, pasando a lo material...

B- Esto es mucho más sencillo que lo anterior. Sólo tenemos que saber diferenciar de lo prescindible y lo imprescindible. Es de sentido común comer cuando se tiene hambre, medicarse cuando se está enfermo...pero yo hablo de lo que consumimos ociosamente, es decir, sin necesidad. Sabes perfectamente a lo que me refiero : grandes pantallas de plasma en tres dimensiones, un sofá vibrador, zapatillas deportivas con precios desorbitados cuyas firmas emplean mano de obra en países subdesarrollados en condiciones de literal semiesclavitud... Y así me podría tirar el resto del día.
Lo que poseemos en cierto modo nos posee, si tenemos un flamante BMW sentimos la necesidad de limpiarlo frenéticamente y de cuidarlo mejor que a nuestros hijos para que se parezca al BMW del anuncio que te hizo comprarlo. Somos así de estúpidos y necesitamos sentirnos importantes e integrados en nuestra sociedad con posesiones, cosa que atenta directamente contra nuestra libertad, ¿no es así?.


A- Pero ¿por qué tenemos que vivir como nuestros antepasados? ¿Ahora deberíamos deshacernos de todo lo que el estado de bienestar nos proporciona?

B-No me malinterpretes. Aunque me podría pasar horas discutiendo acerca de la farsa de Estado de Bienestar, no. Rotundamente no. No hablo de renunciar a lo material, sino sólo a poseer con despreocupación, que no te importe si rallan tu coche o si el vecino tiene un equipo de música mejor que el tuyo. Todas esas cosas te hacen depender directamente de los propios objetos en detrimento de la ansiada libertad.

A- Y claro, no te importa lo mismo que te roben un móvil de última generación a que te roben el tercer modelo nokia que salió al mercado.

B- De hecho en una ocasión unos hijoputas nos pararon por la calle a mí y a unos amigos, nos robaron los móviles y al ver el mío me dijeron: anda tú quédatelo.
Todo esto que hemos estado hablando se puede sintetizar, haciendo unos matices, en una frase de Palahniuk que para mí es histórica: Únicamente cuando se pierde todo somos libres para actuar. Si no tenemos nada que perder, ¿qué tememos? ¿qué nos ata o nos limita? NADA. Despreocúpate de lo que te rodea y te limita, no intentes controlar todo lo que tienes y dedícate a tí mismo. Olvídate de la responsabilidad. Recuerda que nadie te necesita y que no necesitas a nadie. Empieza de cero cada día. Actúa como tú lo harías siempre, SIEMPRE.