-I-
Último poema de la Instrucción:
¿Alguna vez te has preguntado el por qué?
Como, por ejemplo,
¿Por qué estás casado?
¿Por qué compras el lugar en el que vivirás el resto de tu vida?
¿Por qué has olvidado ser compasivo?
¿Por qué sientes la necesidad de estar a la última?
¿Por qué la miel está tan dulce?
¿Por qué miras porno?
¿Por qué ese miedo al ridículo?
¿Por qué no pones a prueba tu fortaleza?
¿Por qué estudias una carrera?
¿Por qué dependes de un móvil inteligente con acceso a Internet?
¿Por qué no te apasionas?
¿Por qué huyes?
¿Por qué mantienes todo el tiempo conversaciones insulsas?
¿Por qué esa geometría?
¿Por qué esa iracundia?
¿Por qué el mundo es tan inmenso?
¿Por qué compras lo que se te dice?
¿Por qué frecuentas tan poco los bosques?
¿Por qué estás tan ocupado todo el tiempo?
¿Por qué comentas tu día a día y esperas que otros se interesen por ello?
¿Por qué crees que le importas al resto?
¿Por qué fuerzas esa expresión funambulesca, fingiendo seguridad?
¿Por qué tantas ropas?
¿Por qué crees que lo vas a conseguir?
¿Por qué afirmas ser feliz?
¿Por qué trabajas?
¿Por qué no ríes con ganas?
¿Por qué tantos prejuicios?
¿Por qué el frío es tan reconfortante?
¿Por qué esa necesidad de información?
¿Por qué no haces por amar?
¿Por qué te sientes enfermo?
¿Por qué temes al fracaso?
¿Por qué esa prosaicidad?
-II-
El Individuo en Fase de Instrucción se reafirmó en su creencia de no permanencia, y se aseguró que conseguiría dejar de hacerse esas preguntas para comenzar el laborioso trabajo de su propia construcción, o de su propia autodestrucción.

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