domingo, 4 de septiembre de 2011

Libertad

Sujeto A- ¿Qué consideras libertad, Dean?

Sujeto B- Hacer lo que se quiera y cuando se quiera.

A -Sí, eso suena tan romántico como convencional, pero hablemos de un sentido de libertad un poco más profundo, ¿De acuerdo?.

B -Bien, alguien es libre cuando no quiere depender de nada salvo de sí mismo, cuando puede hacer lo que le venga en gana cuando le apetezca, sea la cosa que sea.

A-Bueno esto me da que pensar que para ser libre no puedes tener apego hacia nada o nadie que "ate" tus salvajes sentimientos.

B-No exactamente, creo que puedes mantener tus afecciones y aficiones, sin embargo no debes dejar que éstas posean tu vida.

A-Bien, centrémonos en lo social, ¿hablamos de una existencia totalmente egoísta?

B-En absoluto. Si realmente amas o aprecias a alguien, de tu propio interior surgirá el deseo de estar en compañía de esa persona, de satisfacerla y de compartir momentos con ella. Creo que tenemos una falsa visión de la idea de Amistad. Hablamos de amistad muy fácilmente y hay que saber diferenciar las personas que pasan por tu vida de las personas que forman parte de ella. Las verdaderas amistades son capaces de respetar tu propia libertad y, lo mejor de todo, no se alimentan de gustos coincidentes ni de visitas periódicas, permanecen latentes el tiempo que sea necesario.

A- Eso da vía libre a tu propia libertad ¿no es así?

B- Exacto, las relaciones sinceras no son una atadura, siempre que no hablemos de familia e hijos, pero de eso no hablaremos porque no somos personas casadas y odiamos a esos mocosos malcriados.

A- Hm. Bueno, pasando a lo material...

B- Esto es mucho más sencillo que lo anterior. Sólo tenemos que saber diferenciar de lo prescindible y lo imprescindible. Es de sentido común comer cuando se tiene hambre, medicarse cuando se está enfermo...pero yo hablo de lo que consumimos ociosamente, es decir, sin necesidad. Sabes perfectamente a lo que me refiero : grandes pantallas de plasma en tres dimensiones, un sofá vibrador, zapatillas deportivas con precios desorbitados cuyas firmas emplean mano de obra en países subdesarrollados en condiciones de literal semiesclavitud... Y así me podría tirar el resto del día.
Lo que poseemos en cierto modo nos posee, si tenemos un flamante BMW sentimos la necesidad de limpiarlo frenéticamente y de cuidarlo mejor que a nuestros hijos para que se parezca al BMW del anuncio que te hizo comprarlo. Somos así de estúpidos y necesitamos sentirnos importantes e integrados en nuestra sociedad con posesiones, cosa que atenta directamente contra nuestra libertad, ¿no es así?.


A- Pero ¿por qué tenemos que vivir como nuestros antepasados? ¿Ahora deberíamos deshacernos de todo lo que el estado de bienestar nos proporciona?

B-No me malinterpretes. Aunque me podría pasar horas discutiendo acerca de la farsa de Estado de Bienestar, no. Rotundamente no. No hablo de renunciar a lo material, sino sólo a poseer con despreocupación, que no te importe si rallan tu coche o si el vecino tiene un equipo de música mejor que el tuyo. Todas esas cosas te hacen depender directamente de los propios objetos en detrimento de la ansiada libertad.

A- Y claro, no te importa lo mismo que te roben un móvil de última generación a que te roben el tercer modelo nokia que salió al mercado.

B- De hecho en una ocasión unos hijoputas nos pararon por la calle a mí y a unos amigos, nos robaron los móviles y al ver el mío me dijeron: anda tú quédatelo.
Todo esto que hemos estado hablando se puede sintetizar, haciendo unos matices, en una frase de Palahniuk que para mí es histórica: Únicamente cuando se pierde todo somos libres para actuar. Si no tenemos nada que perder, ¿qué tememos? ¿qué nos ata o nos limita? NADA. Despreocúpate de lo que te rodea y te limita, no intentes controlar todo lo que tienes y dedícate a tí mismo. Olvídate de la responsabilidad. Recuerda que nadie te necesita y que no necesitas a nadie. Empieza de cero cada día. Actúa como tú lo harías siempre, SIEMPRE.

No hay comentarios:

Publicar un comentario