Bien. Destino. Esa palabra tan recurrente en momentos de duda y debilidad, esa palabra tan complaciente y edificante... A lo largo de los siglos ha sido el refugio de los desesperanzados, la providencia del cura en su sermón y una ilusión que hacía la vida más llevadera.
Pues bien, esto se ha acabado. El concepto de destino tal y como lo concebimos, como una fuerza inevitable que nos conduce a algo que estamos obligados a vivir, no existe. Y no lo digo yo, lo dice la mecánica cuántica:
Si tenéis tiempo os aconsejo darle un tiento al vídeo, y si no, seguid más abajo.
La física cuántica, una ciencia más bien moderna, está cobrando cada vez más importancia en el campo de investigación físico, a pesar de estar en sus comienzos.
Varias investigaciones sostienen resultados insólitos, tales como la llamada "Superposición" o el "Entrelazamiento" atómico. La primera teoría defiende que los átomos y las partículas subatómicas no ocupan un lugar definido en el espacio, es decir, pueden estar físicamente en varios lugares a la vez, sin embargo, al medir con precisión la trayectoria y posición de un átomo vemos que ocupa un único lugar y que en efecto, hay una única partícula. La teoría sostiene que sólo logramos captar un instante del movimiento del átomo, no siendo capaces de predecir la trayectoria que está llevando ese cuerpo a lo largo del tiempo.
El "Entanglement" o Entrelazamiento nos muestra algo aún más asombroso: Dos átomos pueden comunicarse o intercambiar información instantáneamente, aunque el espacio que les separe sea de miles o incluso millones de kilómetros. Esta explicación demuestra fenómenos tales como la orientación de los animales en los ciclos migratorios; algunas aves por ejemplo poseen moléculas en el interior de sus ojos que están "entrelazadas" de algún modo con el campo magnético de la Tierra, pudiendo así orientarse en todo momento en el espacio.
El físico Vlatko Vedral también defiende, entre otras cosas, una nueva visión de la realidad, un universo compuesto por paquetes de información además de la energía y la materia.
Todas estas teorías nos llevan a la Incertidumbre. Muy poco o nada sabemos del universo que nos rodea, no podemos determinar con certeza la ubicación de un objeto (Superposición) y dos átomos pueden influirse instantáneamente estén donde estén (Entrelazamiento). Esto parece un ataque a nuestro sentido común, ya que tenemos bien asentado que la realidad es medible y pronosticable, que todo tiene una causa y su efecto (determinismo). Pero la física cuántica nos muestra lo contrario: la realidad como un conjunto de átomos y fenómenos que se suceden aleatoria y desordenadamente.
Si nuestra concepción determinista de la realidad es dudosa, ¿Qué hay de nuestra concepción del futuro, del devenir, del destino? ¿Queda claro, no?
No estamos predestinados a nada, las cosas no "suceden por algo", simplemente suceden, no estamos entregados a un destino inexorable e imparable que nos arrastra y ante el cual sólo debemos someternos. No está en manos de Dios nuestro destino, nosotros y únicamente nosotros somos los dueños y responsables de nuestra propia existencia.
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