Las letras que salen de mis manos
los versos amontonados por mis dedos
nunca me harán honor a mí ni a nadie
Pues ¿quién se siente honorable a estas horas
sino las putas y mendigos ateridos de recuerdos?
No hay estrofa ni palabra que haga justicia
a grandilocuentes y meros mortales
soñadores de trampa y cartón
que se conmueven y lloran
al sentirse parte de un mundo
arrebatado y felino.
No entiende de honra la alegre confusión
sincera y profundamente amarga
del que al fin abraza
su nimiedad y le canta nanas
aquel que sonríe al morderse el alma
y la desangra sobre el empedrado
de una noche sin estrellas.
Aquí los amos no existen
las formas no limitan y se pierden
nadie es dueño de sí mismo ni de su arte
estos versos son de cualquiera
y cualquiera es huésped de estos versos.
Genial
ResponderEliminarCojonudos estos monos, oiga...
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